¿Cómo proceder?
Al lijar el parqué, a menudo se elimina hasta un milímetro de material para eliminar arañazos, muescas en la madera y capas viejas de barniz o sellado. El lijado del parqué se realiza generalmente en varias pasadas de lijado, comenzando con un grano grueso y luego haciéndolo cada vez más fino. Especialmente en suelos muy desgastados o con daños más profundos, son necesarias varias pasadas de lijado para conseguir un resultado uniforme y limpio. Se debe tener especial cuidado con el parqué multicapa, ya que la capa de uso es limitada.
Para superficies grandes y abiertas, son adecuadas las lijadoras de plato o de rodillo, ya que trabajan de forma eficiente y uniforme. Los bordes, las esquinas y las zonas debajo de los radiadores se trabajan con una lijadora de bordes o una lijadora lateral. Las lijadoras necesarias se pueden alquilar en muchas ferreterías.
El lijado produce polvo fino de madera, por lo que se recomienda encarecidamente el uso de una mascarilla. Los aparatos de lijado modernos suelen tener un sistema de aspiración de polvo integrado que reduce significativamente la carga de polvo.
Para un resultado óptimo, es fundamental guiar la lijadora de forma suave y uniforme. El aparato nunca debe permanecer parado en un punto durante el funcionamiento, ya que de lo contrario pueden producirse hendiduras. Igualmente importante es la dirección de lijado correcta: en el caso del parqué de tablillas clásico, se suele lijar en la dirección de la veta. Para parqués estampados como el de espiga, el parqué de dados o el diseño romano, se recomienda primero un lijado cruzado para igualar las irregularidades, seguido de pasadas de lijado más finas en una dirección uniforme para obtener una superficie de parqué lisa y homogénea.